Mitos del Oeste

16/01/2015 por freakant

(Copiado, resumido y libremente traducido de varios sitios de Internet)

La impresión que podemos haber recibido del Salvaje Oeste a través de la literatura, el cine o la cultura popular puede que no se corresponda demasiado con la realidad histórica, que no daría para tantas películas interesantes. De hecho, hasta el propio nombre no tiene mucho de cierto, porque la frontera salvaje no era un sitio tan poco civilizado como uno podría pensar, donde el caos reinaba y no había respeto por la propiedad o la vida.

La realidad es que para preservar el orden en el Oeste, la gente frecuentemente recurría a agencias privadas no gubernamentales, como por ejemplo los clubes de tierras, las asociaciones de ganaderos, los campamentos mineros o las caravanas.

No es cierto que los colonos blancos europeos estuvieran siempre en pie de guerra con los indios, de hecho, se estima que de los cientos de miles de pioneros que hicieron el camino hacia el oeste, apenas unos pocos cientos murieron en conflictos con los indios, entre 300 y 400 aproximadamente. Para comparar, el número total de fallecidos en el camino a Oregón se sitúa entre los 10.000 y 30.000. En ese mismo periodo, los colonos mataron a unos 400 indios, con lo que se puede ver que ni unos ni otros estaban particularmente interesados en exterminarse mutuamente. Un posible origen de este mito está en las muertes ocasionadas por el Gobierno Federal de los EEUU y el Ejército, que fueron muy superiores a las cantidades antes mencionadas.

Una causa de muerte mucho mucho mucho más frecuente que un enfrentamiento con los indios

Una causa de muerte mucho mucho mucho más frecuente que un enfrentamiento con los indios

Tampoco es cierto que los pistoleros y ladrones de bancos campasen a sus anchas por el Oeste. Sumando los robos a bancos en 15 estados durante 40 años, apenas se obtienen una decena de sucesos. La realidad es que en aquella época los bancos eran sitios muy pequeños en ciudades muy pequeñas en las que todo estaba muy cerca, incluyendo la oficina del Sheriff. Resultaba más sencillo intentar robar los trenes o las diligencias.

Los sombreros…. Es cierto que la inmensa mayoría de la gente llevaba sombrero, pero la historia nos dice que no era precisamente el sombrero de vaquero que identificamos rápidamente. En su lugar, el sombrero más habitual de la época era el bombín.

Había más bigotes que sombreros típicos de vaquero

Había más bigotes que sombreros típicos de vaquero

Las armas son probablemente el punto donde la realidad y la ficción se separan más. En el siglo XIX, las leyes que controlaban el uso de armas eran posiblemente más estrictas que las actuales. En cuanto se formaban comunidades y pueblos, la necesidad y la tolerancia hacia las armas de fuego empezaban a decaer, y hacia 1878, sitios como Dodge City prohibían por completo el portar armas en la ciudad. En cualquier caso, los tiroteos tampoco eran como en el cine. El revólver de seis tiros, en 1868, era un arma mucho menos mortífera de lo que creemos, con un alcance efectivo de unos 15 metros, que usaba pólvora negra suelta y que tardaba varios minutos en recargarse. La gente que quería usar armas para cazar o defenderse solía recurrir a los rifles, las carabinas o las escopetas, que eran mucho más fáciles de controlar.

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